Casas de poetas y escritores

Algunos de los motivos que esgrimen las administraciones públicas españolas para no salvar la casa de Aleixandre son, entre otros, que «está vacía de contenido», que «no tiene valor arquitectónico» o que «no se puede convertir en museo». Al parecer, no conocen la historia de las demás casas-museo de nuestro país y del resto del mundo.

ESPAÑA

CASA-MUSEO DE LOPE DE VEGA (MADRID)
Situada en el Barrio de las Letras de Madrid, esta casa, que pertenece a la Fundación García Cabrejo y data de 1578, es el lugar donde Lope de Vega vivió durante sus últimos veinticinco años.
En 1935 se declaró Monumento Histórico Artístico y se abrió al público como casa museo tras haber asumido su patronato la Real Academia Española.
En 1990, la Real Academia Española y la Comunidad de Madrid firmaron un convenio de colaboración para su restauración y nuevo impulso y en 2007 la Consejería de Cultura y Turismo asumió su gestión. También ha sido catalogada como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento.
La casa está equipada con mobiliario, objetos y obras de arte que evocan la vida cotidiana de la época. Tras permanecer cerrada durante algunos meses para una nueva rehabilitación, volvió a abrirse al público en febrero de 2009, tras haber incorporado algunos objetos personales de Lope de Vega procedentes de algunas donaciones y compras.

MUSEO-CASA NATAL DE CERVANTES (MADRID)
En el casco histórico de Alcalá de Henares se encuentra el inmueble donde, según opinan algunos estudiosos, nació Miguel de Cervantes. El escritor Luis Astrana Marín fue quien señaló esta casa como el lugar de nacimiento de Cervantes.
En 1954 el Ayuntamiento de Alcalá de Henares adquirió el inmueble y ese mismo año lo cedió al entonces Ministerio de Educación Nacional.
El museo actual, fue inaugurado en 1956, y recrea el ambiente y la vida cotidiana de una casa de los siglos XVI y XVII. Actualmente la Comunidad de Madrid se encarga de su gestión.

www.museo-casa-natal-cervantes.org

LA CASA DE LAS FLORES (MADRID)
Esta casa, ubicada en el barrio de Argüelles, fue la residencia madrileña del poeta Pablo Neruda entre 1934 y 1936 mientras ocupaba el cargo de cónsul en Madrid y se convirtió en el escenario de numerosas tertulias de la generación del 27.
En 1981 el edificio fue declarado monumento histórico-artístico y hasta 1998 perteneció al Estado, que ese mismo año, decidió subastarlo. Desde 2005, una normativa de la Comunidad de Madrid protege la integridad del edificio y «controla cualquier actuación que se realice sobre el conjunto arquitectónico».

www.fundacionneruda.org

CASA-MUSEO DE FEDERICO GARCÍA LORCA (GRANADA)
La casa de la Huerta de San Vicente, al sureste de Granada, fue el lugar de vacaciones de la familia Lorca entre 1926 y 1936. Fue adquirida por el padre de la familia Lorca en 1925 y en ella Federico escribió algunas de sus obras más importantes. Tras la guerra, la casa quedó al cuidado de una prima de los Lorca.
En 1975 un Plan Parcial de Ordenación Urbana pone en peligro la permanencia de la Huerta de San Vicente. Francisco García Lorca, hermano de Federico, moviliza a muchos intelectuales y artistas para que salven la casa y consiguen modificar el Plan.
En 1985, el Ayuntamiento de Granada compra la casa a Isabel García Lorca y en 1995 la convierte en Casa-Museo, utilizando los muebles y objetos que había en ella en el momento de su adquisición.
Dos años más tarde se crea un Patronato Municipal que es el que la gestiona actualmente y organiza las actividades que en ella se llevan a cabo.

www.huertadesanvicente.com/

CASA-MUSEO DE MIGUEL HERNÁNDEZ (ORIHUELA, ALICANTE)
En esta casa, situada en la calle de Arriba de Orihuela, vivió Miguel Hernández con sus padres y hermanos.
En el año 1981 la adquiere el Ayuntamiento de Orihuela para transformarla en museo y en 1985 se lleva a cabo su restauración, gracias a los fondos aportados por la Fundación del Banco Exterior de España y Banco de Alicante.
El contenido de la Casa Museo es una recreación del mobiliario y los objetos típicos de las viviendas de la zona a principios del siglo XX.
Actualmente la Fundación Cultural Miguel Hernández y el Ayuntamiento de Orihuela se encargan de su gestión.

www.miguelhernandezvirtual.es/new/

CASA-MUSEO DE ANTONIO MACHADO (SORIA)
Antonio Machado vivió en esta casa de la calle de los Desamparados, de Soria, desde 1919 hasta 1932. Se trataba de una pensión que regentaba su propietaria, Luisa Torrego. 
En 1949, varios intelectuales y poetas —que estaban preparando un número monográfico sobre Machado para la revista Cuadernos Hispanoamericanos— tras visitar la casa decidieron que había que protegerla para conservar la memoria del poeta en aquella ciudad. Lo primero que se hizo fue alquilar la habitación que había ocupado el poeta. Este gesto simbólico sirvió para que, en 1952, la hoy Real Academia de la Historia y Arte de San Quirce, de la que fuera profesor, entre otros, el propio Antonio Machado, la adquiriera y la convirtiera en casa-museo.
En ella se pueden ver muchos de los espacios en los que vivió Machado tal y como estaban entonces, junto con muebles, cuadros y enseres originales.

www.academiadesanquirce.org/casamuseo.htm

CASA-MUSEO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (HUELVA)
La casa-museo «Zenobia y Juan Ramón», donde el poeta pasó parte de su infancia y su juventud se encuentra en Moguer (Huelva). Es un edificio del siglo XVIII, restaurado en 1885 y convertido en Casa-Museo en 1956, fecha de la concesión del Nobel a Juan Ramón Jiménez. El acuerdo fue firmado por el Ayuntamiento de Moguer y la Diputación Provincial de Huelva, que era la propietaria del inmueble. El poeta donó su biblioteca y participó activamente en su constitución.
La casa abrió sus puertas tras el fallecimiento de Juan Ramón, en 1958. Actualmente su gestión la lleva a cabo la Fundación Juan Ramón Jiménez.

www.fundacion-jrj.es

FRANCIA

CASA-MUSEO DE VICTOR HUGO (PARÍS)
La casa en la que Victor Hugo vivió de 1832 a 1848 se encuentra en la place des Vosges de París. Tras pasar por diversos propietarios, en 1873 el inmueble se convirtió en propiedad de la Villa de París y se transformó en una escuela.
En 1902, por iniciativa de Paul Meurice, fiel amigo del poeta, que donó algunos dibujos, libros, manuscritos, muebles y objetos del poeta, la casa se convirtió finalmente en un museo.

www.paris.fr/portail/loisirs/Portal.lut?page_id=5932&document_type_id=5&document_id=12763&portlet_id=13289

CASA-MUSEO DE STENDHAL (GRENOBLE)
La casa del abuelo materno de Stendhal, donde Stendhal vivió cuando se quedó huérfano a la edad de 7 años, es un edificio de finales del siglo XVIII situado en la ciudad francesa de Grenoble.
Se abrió al público en 1983. A pesar de que no se conserva nada del decorado original, el edificio está tal como era en aquella época.

ITALIA

MUSEO CASA DI DANTE (FLORENCIA)
Tras la muerte de Dante Alighieri en 1321, la que fuera casa de la familia Alighieri en Florencia pasó por diversos propietarios que la ampliaron, reformaron y transformaron en su mayor parte. Estas obras no impidieron que el edificio se degradara gravemente con el paso del tiempo. Fue la tradición popular la que siguió hablando de ella como la «casa de Dante», haciendo que permaneciera viva en la memoria.
En 1865 el Consejo General del Ayuntamiento de Florencia inició las operaciones necesarias para adquirir el inmueble, y en 1866 se creó una comisión para realizar en ella una serie de estudios históricos y arqueológicos que quedaron inconclusos cuando se terminaron los medios económicos. Hasta 1911 el Ayuntamiento de Florencia no reanuda los trabajos de reconstrucción de la casa, en los que se demolieron todos los elementos añadidos en otras épocas que se consideraron ajenos a la casa de los Alighieri.
En 1960, la Unione Fiorentina consigue que la casa se transforme en museo gracias a la contribución de algunas instituciones italianas, como la Cassa di Risparmio di Firenze, la Azienda del Turismo, la Associazione Industriali, el Ayuntamiento de Florencia y el Ministero della Pubblica Istruzione.

www.museocasadidante.it

CASA DE KEATS-SHELLEY (ROMA)
La casa que fuera la última residencia de John Keats durante su estancia en Roma (vivió cuatro meses en ella), y donde murió en 1821, se encuentra en la escalinata de la Piazza di Spagna.
En 1903 vivían en ella dos escritoras americanas, que abrían la casa a todo el que quisiera visitarla. Ambas estaban interesadas en su adquisición para poder reformarla y convertirla en un «lugar sagrado», pero no tenían los suficientes medios económicos. Acudió en su ayuda el poeta americano Robert Underwood Johnson quien, al pasar por allí y ver el estado en que se encontraba, se puso en contacto con algunos intelectuales americanos que vivían en Roma y decidieron reunirse todos bajo la presidencia del poeta y diplomático inglés Rennell Rodd. Asistieron a la reunión Robert Underwood Johnson y su mujer Katharine, Norman Hapgood, Agnes Repplier, James Herbert Morse y su mujer Lucy Gibbons, Harry Nelson Gay y Martha Gilbert Dickinson. Apoyó también el proyecto Edith Wharton. Entre todos, y ayudados por el presidente americano Roosevelt y el rey Eduardo VII, que se involucraron en el tema, lograron salvarla.
Actualmente, además de sus funciones de casa-museo, dispone de una importante biblioteca de literatura romántica y una gran colección de manuscritos.

www.keats-shelley-house.org/en

REINO UNIDO

CASA DE RIMBAUD Y VERLAINE (LONDRES)
La casa de Londres en el número 8 de la Royal College Street, en la que los poetas franceses Arthur Rimbaud (1854-1891) y Paul Verlaine (1844-1896) se refugiaron durante una breve temporada en 1872 para vivir su intensa relación, fue salvada de la especulación inmobiliaria en 2007 gracias a la lucha que iniciaron diversas figuras de la literatura y el espectáculo como el escritor Julian Barnes, el actor Stephen Fry, la cantante Patti Smith, el actor Simon Callow, o el cantante Bob Dylan, que puso su nombre a la campaña de restauración.
El edificio, que perteneció al Colegio de Veterinarios, había sido subastado y adquirido por una constructora y, gracias a la llamada de atención de estas personas, un rico admirador de Rimbaud, Michael Corby, puso el dinero necesario para salvarlo y convertirlo en un centro de poesía en honor de estas dos grandes figuras de la poesía universal. Según afirmó Corby, su primer objetivo es «restaurar la casa y a continuación utilizarla para promocionar sus trabajos».

 

Santiago Riopérez y Milá
«Casas de escritores»
ABC (2000)

Yo siento una rara atracción por las casas de los escritores; especialmente por aquellas en que transcurrieron su infancia y adolescencia. Porque las primeras etapas formativas de los artistas se moldean, se hacen, se fraguan en función del entorno. Y las casas, las viejas casas campestres, con sus amplios jardines sombríos, con sus grandes estancias, con sus muebles preciados, conforman nuestro espíritu y le dejan para siempre una huella indeleble y vivísima. ¿Y qué diremos de los cuadros oscuros en que destaca la imagen, tal vez atormentada, de un antepasado nuestro? ¿Desde qué fondo de siglos nos lanza una mirada enigmática en que late la profunda, honda, dolorosa, complicidad de la vida?

Yo he visitado muchas casas de escritores: viejos palacios, antiguas mansiones, que aún hoy conservan con amor y atención los perdidos recuerdos de sus moradores; el hálito invisible de su presencia: sus cosas, sus libros, sus papeles. En Francia, en Italia, en Inglaterra —en principio, en España— yo he despreciado el turismo oficial, alegre y llamativo, y me he parado, fervoroso y estremecido, en aquellos lugares donde, hace muchos años, comenzaba a balbucir la palabra de un escritor, ese misterio que representa, a través del tiempo, el nacimiento confuso de una vocación. Y creedme: esos parajes, esos árboles, esos muros —algunos derruidos—, estaban todos transidos de una fuerza, de una pujanza, de una misteriosa idealidad.

Penetremos en ellas; no nos quedemos absortos en su entrada, paralizados un poco por esa atmósfera que sentimos los que unimos a una visión de realidad presente, el cúmulo impalpable etéreo, de los sentimientos. Si avanzamos, quizá nos tropecemos con bancos solitarios, hamacas desvencijadas, sillas donde el peso de otros días marcaron un hoy imposible de restañar. Tal vez, alucinados, descubramos algún roto juguete, alguna prenda descolorida, unas cuartillas destrozadas y amarillentas. Y, entonces, nuestra imaginación se desenfrena, se alborota, se precipita. Vemos al escritor desaparecido, niño aún, junto a su madre solícita y bondadosa.

Pero ya estamos en su pequeño cuarto de trabajo, en su modesto taller de artesano de las palabras, y aquí están sus primeros libros, los ejemplares de los diarios que llegaban por la mañana, por caminos largos y difíciles: sus cuartillas, sus lápices de colores, sus plumillas de acero; los viejos butacones donde ensayaba sus descansos —quién sabe si vigilias tensas y desesperantes—; los queridos retratos de familia. Tened un minuto de compasión y de amor; no miréis a vuestro alrededor superficialmente. Si os atrevéis, sentaros con respeto en su vieja butaca. Aquí germinaron las bellas páginas, los poemas imperecederos, los mitos inmortales de la literatura universal. Todo un mundo gigantesco que sobrevivirá a estas paredes, a estos jardines, a estos lugares.

En las tardes de otoño, en mi casa de campo, yo contemplo las fotografías de todas estas casas que he visitado a lo largo de mi vida. Y pongo sobre mi mesa la del castillo de Montaigne —en Burdeos— y la del Collado de Salinas —en las afueras de Monóvar—. Montaigne divisaba a través de la ventana de su estudio una campiña feraz y ondulada, parecida a la contemplada por Azorín, en sus tierras nativas. Y siento en las páginas de estos dos escritores —tan unidos desde su distancia— la sensación del paisaje de su niñez. Permitidme, al fin, que piensa que en la literatura de ambos renace la unión primeriza de su infancia y de su adolescencia.

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